
Novena para la Fiesta del Beato Edmund Rice, Mayo 5, 2006
Nos reunimos en tu nombre, Dios de la Vida, Edmundo Rice, ruega por nosotros. |
Día l: La juventud de Edmundo no fue excepcional. Sus padres fueron personas muy respetados en su pueblo, conocidos por su generosidad, su sentido de justicia y humanidad. Se decía que la capacidad y el sentido común de su papa fueron acompañados por la calidez, sensibilidad y compasión de su madre. Edmundo recibió una educación que fue negada a la mayoría de los jóvenes católicos de su época, primero en una escuela secreto en Callan y después en una academia comercial en Kilkenny. Ahí recibió una formación práctica y clásica, y los dos elementos fueron muy importantes para su carera como hombre de negocios y más tarde para su tarea como fundador de escuelas para niños pobres. Lectura Bíblica: Una vez que cumplieron todo lo que ordenaba la Ley del Señor, volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.El niño crecía y se desarrolaba lleno de sabiduría, y la gracia de Dios permanecía con él. (Lc 2:39-40) |
Pausa para la reflexión y el compartir
Oremos: Por los niños y jóvenes, los a que Edmundo dedicó su vida, especialmente los marginados e excluidos por el sistema educativa. Que escuchan la llamada de Cristo a crecer y realizarse a través del testimonio y el servicio de los demás. |
Día 2: A los 18 años Edmundo comenzó como aprendiz en el negocio de su tío Miguel Rice que tenía una empresa importante en el rubro de la carnicería y provisión para los barcos en la ciudad prospera de Waterford. Los propios hijos de Miguel no tenían ningún interés en el negocio, entonces Edmundo fue invitado a asumir la formación para después ser el gerente de la empresa. Dentro de poco tiempo Edmundo había dominado el manejo del negocio y fue una persona conocida en los depósitos de su tío, en las muelles del puerto, a bordo de los barcos, ó cabalgando por el campo comprando ganado para su tío. Con el tiempo ganó la confianza de su tío y un afecto profundo creció entre los dos. Lectura Bíblica: Porque la tierra que van a poseer no es como el país de Egipto de donde salieran, en el cual después de haber sembrado había que regar a fuerza de brazos, como en las huertas, sino que es tierra de montes y valles, que bebe el agua de la lluvia del cielo. De esta tierra cuida Yavé y sus ojos están constantemente puestos en ella, desde que comienza el año hasta que termina. Si obedeces puntualmente los mandamientos que te entrego hoy, si amas a Yavé y me sirves con todo tu corazón y toda tu alma, yo daré a tus tierras la lluvia en su tiempo, en otoño y en primavera, y podrás cosechar tu trigo, tus uvas y tu aceite fresco. Tu campo te dará hierba para el ganado y comerás hasta saciarse. (Deut 11:11-17) |
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