
los Hermanos de Cork y otros lugares elevó esa suma a £ 2.00O...Con estas sumas y un legado de £ 500 del testamento del Obispo Moylan quien falleció en 1815, arrendaron una propiedad buena sobre Fair Hill, junto al monasterio provisional. Por el fin del año siguiente ya estaban listos para ser ocupados un monasterio permanente y una escuela que costó £ 5.000 y los Hermanos y sus alumnos se trasladaron a sus nuevos edificios conocidos desde entonces como The North Monastery. " Estas buenas intenciones siempre se estrellan contra la adversidad. En esa situación es donde brilla la vocación del Hermano: "Las condiciones reinantes en la ciudad causaron una postergación en la iniciación del trabajo escolar. El tiempo malo durante la primavera y el verano de ese año destruyó la cosecha casi por completo, y la situación en todo el país estuvo grave. Faltaba comida y durante los meses de mayo y junio había saqueos frecuentes de los almacenes. Los Hermanos vivían en una terrible pobreza, pues todos los recursos de la comunidad se habían gastado en los nuevos edificios. Vivían de papas y leche dos veces por día. La carne fue totalmente ausente y sólo la caridad de la familia Lyons les hizo posible sobrevivir. El Hermano Ignatius McDermott falleció de lo que se conocía como the decline ["el deterioro", es decir, tuberculosis]. En la flexibilidad para aceptar los desafíos de la historia es donde el Hermano muestra el lado más evangélico de su vocación: "Estalló un terrible brote de tifus. Asoló la ciudad, y el 25% de la población pereció. Una revista de la época contó,? Julio 1817; la fiebre siguió con un incremento tan alarmante durante el mes pasado que las casas habilitadas para los enfermos no pudieron alojar la mitad de los casos. Por lo tanto llegó a ser necesario tener otro asilo para las víctimas. A tal fin, los monjes [es decir, los Hermanos Cristianos], lo cual dice mucho en su favor, entregaron un edificio grande suyo preparado para una escuela, y el día 20 del mes pasado se abrió para la recepción de pacientes. "' El entusiasmo de los Hermanos por la causa de los que sufren suscita colaboradores extraordinarios: "Las instalaciones las colocaron unos obreros trabajando gratuitamente, y el costo del equipamiento lo asumió un rico negociante, Timothy O'Mahony, quien atendió personalmente a los enfermos hasta que se contagió de la enfermedad y murió, mártir por la caridad. La comunidad tampoco escapó, y el Hermano Jerome Francis Ryan murió de la fiebre." |
El éxito de nuestras escuelas no es más que una faceta del apostolado de los Hermanos, detrás del cual existe una apertura a las necesidades de la historia, la visión del Beato Edmundo y los valores del evangelio: "Cuando disminuyó la fuerza de la epidemia el edificio escolar fue remodelado y hecho apto para su propósito original. Fue un edificio de dos pisos, unos 22 metros de largo y unos 13 metros de ancho. Cada piso formó un solo ambiente capaz de recibir 400 alumnos, y debería haber aparecido una mansión enorme a los alumnos ya acostumbrados a los espacios restringidos de la pequeña e insalubre escuela en Chapel Lane. Hubo 210 para ortografía y lectura; 200 para aritmética; 20 para geometría y mensuración; 20 para contabilidad, mientras 67 se preparaban como aprendices para varios oficios. Los números crecieron con el espacio extra, y se llenó una de las aulas hasta completar su capacidad. Un Hermano fue supervisor del aula entera, mientras se contrataron monitores para las clases según el sistema lancasteriano. Cada día comenzaba con la enseñanza del catecismo desde las 9 hasta las 9.30 y se impartía instrucción moral y religiosa desde las 11.30 hasta las 12.00, como en Mount Sion. Es interesante ver cómo ya en el primer año de su fundación, la escuela del North Monastery no sólo impartía lectura, caligrafía y aritmética, sino que ofreció también la posibilidad para estudios y preparación técnica más avanzada. Por lo tanto, no nos puede sorprender que el informe que la Comisión de las Escuelas de la Sociedad Caritativa presentó en el año 1815 diga: ? Que los mejoramientos enormes en el sistema de la educación de los pobres que han ocurrido en esta ciudad en los últimos pocos años son, aun para la Comisión que ha sido testigo de ellos, una causa de grata sorpresa y consuelo.' " Mientras la riqueza extrema alcanza niveles nunca soñados en el hemisferio norte, constatamos con tristeza que las plagas de los tiempos modernos se ciernen con especial crueldad sobre el sur del planeta. La dureza de estos tiempos, dice algo a la vocación del Hermano: este es un buen tiempo para que demuestres que Dios no se ha olvidado de su pueblo... |
8 |