Jesús, compañero en la Crisis, abre nuevos horizontes
Margot Bremer rscj. CLAR

La CLAR nos recuerda la sabia dialéctica que existe entre casa y camino. La casa recobra todo su significado, cuando salimos de ella a los caminos y volvemos a entrar en ella. Esto fue la dinámica de Jesús mismo, por ejemplo en el evangelio de Marcos. ¿Qué nos aporta como vida religiosa el relato de Emaús en la búsqueda de casa y camino nuevos? Jesús acompaña a dos discípulos que están de vuelta en su seguimiento a Aquel a quien habían considerado como un "gran profeta y rescatador del pueblo" (Lc 24,21). La condenación y muerte del Nazareno les causó la crisis más grande de su vida y Jesús les acompaña en este momento crucial de su vida. Intenta - mediante preguntas y cuestionamientos- hacerles comprender el acontecimiento trágico. Les quiere conducir hacia adelante en el caminar de ellos hacia atrás (de Jerusalén a Emaús): "Les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas". Y para eso va mucho más atrás que a Emaús. Desde las raíces conocidas solamente iban a aceptar el misterio pascual del mesias, pues en realidad, este Su misterio ya estaba presente en los orígenes, pero ellos no lo buscaron allí; por eso Jesús mismo les acompaña y conduce; desde los orígenes del pueblo, él hace posible un retorno hacia delante; es decir, Jesús les abre el horizonte cerrado porque ellos mismos no miran al pasado lejano.

Los discípulos de Emaús le insisten entonces a Jesús que se quede con ellos3 ya que el "día se inclinaba hacia la noche", símbolo de su crisis, expresado en la imagen día­noche como luz-oscuridad en el dinamismo de vuelta al caos, desde dónde debe arrancar la nueva creación (cf. Gen 1,2-4). Jesús les sigue acompañando y "entró con ellos", no dice el texto que "entró en una casa", sino con un gesto que ha caracterizado toda la vida de Jesús, queda marcado la verdadera casa: "reclinándose con ellos, tomó el pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio". Este gesto cotidiano de compartir el pan en solidaridad, transformó el grupo de los tres caminantes en un grupo familiar: de "ellos" a "nosotros". Con otras palabras: en donde acontece un acto solidario de compartir, allí se crea comunión, allí se generan relaciones de familia, eso es "casa" (bet) en el sentido bíblico.

Jesús, en su caminar con los doce, había intentado iniciarles en esta nueva identidad del reino, que es el camino hacia la "casa de su Padre y nuestro Padre" (Jn

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3 meinon (meta y syn) = convivir, quedarse, alojarse, habitar

 

sencilla y elemental, el sentido comunitario, comienzo de la justicia del reino (cf. Mt 6,33). Vivir esta alternativa frente a un sistema individualizante de acumulación y dominación, había sido el sentido y la misión de la "casa de Israel", que comenzó con una red de interacciones solidarias entre doce tribus como alternativa al sistema centralizado en el imperio de Egipto. Jesús mismo es la alternativa frente al Imperio Romano y sobre todo frente al sistema religioso de su época que destruyó casi el sentido comunitario-solidario, había recreado diariamente en el grupo de los doce la experiencia de "casa chica". Ésa alternativa la manifestó en forma de "casa grande" en la así llamada "multiplicación de panes" frente al sistema herodiano. En el festejo de los cumpleaños del rey Herodes en su "casa" (palacio), a puertas cerradas, se ejecutó el asesinato de Juan Bautista. A este signo de muerte, Jesús respondió con un signo de vida en un descampado, organizando a una masa de cinco mil hambrientos en grupos familiares (clanes)4 para ayudarles a recuperar su "casa", re-aprendiendo a compartir entre todos lo que era de algunos. Les hizo experimentar la fuerza y el poder en la "casa chica", cuando se recupere el sentido comunitario. Sin embargo, esta experiencia hay que vivirla desde el horizonte de la "casa grande", desde la pertenencia a1 Padre a los demás grupos. El número doce reaparece otra vez en Apocalipsiss como símbolo del pueblo nuevo, articulado en comunidades que practican la solidaridad familiar.

Jesús abrió a los discípulos de Emaús este horizonte de la casa grande y por eso podía desaparecer y efectivamente, ellos volvieron a Jerusalén para reunirse con "los once y los que estaban con ellos". A1 "compartir el pan" con Jesús los dos han recuperado la "casa", lo que lleva ahora a compartir su interior, haciendo memoria y relectura del camino recorrido con Jesús. Reconocen que en su caminar con él, "su corazón había ardido" en el momento en que Jesús les había explicado su Pascua a partir de aquellos personajes de su pueblo que padecieron el mismo destino que él (Lc 24,26-27). La prefiguración de la experiencia pascual en aquellos personajes, es a la vez una transformación y apertura hacia algo totalmente nuevo. Todas las personas importantes de su historia lo han vivido, como por ejemplo Moisés, Elías, Jeremías, el Siervo de Javé y tantos otros.

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4 el clan en la cultura hebrea abarcaba entre 50 y 100 miembros, es exactamente el número de los grupos que Jestís formó (Mc 6,40)
5 Apc 12,1: una mujer vestida del sol, con la luna bajo sus pies, y una corona de doce estrellas sobre su cabeza, sol = símbolo de luz (día) y luna = símbolo de oscuridad (noche)
cf. Lc 24, 29





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