adolescentes: cantos, juegos, mucha alegría, expresiones de cariño hacia "sus" misioneros, y luego a compartir la Palabra de Dios con estos pequeños. No fue fácil luchar contra el "movimiento" de algunos de ellos, pero en esos momentos pensaba en los primeros pasos que dio Edmundo en Waterford, no se dio por vencido y siguió adelante. La misma disponibilidad demostraron los misioneros, con inagotable paciencia y esmero leían la Biblia, hablaban de Jesús y María, de los sacramentos y el Rosario, rezaban juntos..." ¿Vos sos misionero?" me preguntó un día un pequeño que no había visto antes. "Si" le contesté, "Vení, varios a jugá, allá están los misioneros jugando fútbol". Y, si estamos en Argentina y cualquier tiempo libre es bueno para jugarse un partidito, y qué mejor que compartir ese momento de deporte con los niños, cuya risa y alegría hacían brillar más los soleados mediodías de Azul.

"Buenas tardes, somos misioneros de la Iglesia Católica, estamos aquí para compartir un momento con ustedes" fue más o menos la frase que se escuchó frente a las puertas de las casas de los barrios de San Francisco, San José y Fátima. "Hola chicos, pasen, ¿quieren un mate?" era la respuesta de muchas personas. También hubo algunas familias que no mostraron mucho interés en los misioneros, pero lo importante era hacerles saber que el amor de Dios es para todos, y que un seguidor de Cristo está más allá de cualquier ideología o religión, o incluso de modos particulares de relacionarse con el Señor. Todas las tardes pasaron visitando familias, compartiendo con ellas, charlando, escuchando, orando ...Varias personas fueron muy amables y acogedoras con los misioneros, haciéndonos sentir por momentos que estábamos en casa, a pesar de estar en un pequeño pueblo perdido en la inmensidad de la pampa argentina, donde el sol deja sentir todo su peso por las tardes, la lluvia refresca los árboles y la seca tierra; y las estrellas destellan como diamantes, y el silencio de la noche invita a la oración en comunidad, a la reflexión, la alabanza ... el crucifijo, las velas, quietud, acaba un día ¡gracias, Señor!

Todo seguidor de Cristo debe conocerlo y experimentarlo y qué mejor modo de hacerlo que hablando con Él. Los momentos de oración son muy intensos en la misión, y necesarios. Sabemos que estamos allí por Cristo, que es Él quien nos guía, nos da fuerza y le da sentido a nuestro trabajo. "Solo lanzado a la aventura de tu amor, mi vida tiene sentido" es la frase de una canción que escuché durante las oraciones nocturnas, rompiendo la tranquilidad de la noche; y que encierra una gran verdad: la vida de cada uno de nosotros cobra más valor y sentido cuando se misiona por Cristo.

 

 

No es fácil aprenderse los nombres de más de 80 personas en dos semanas: Matías, Agustín, Juan Pablo, Tomás, Diego, José, Nicolás, Pablo, Santiago... más aún cuando al siguiente día de conocerlos empiezan a llamarse por "sobrenombres" (iiiiiim, mejor no los escribo); pero es suficiente tiempo para conocer la gran labor que desempeña el Colegio Newman, a través de los jóvenes, y darme cuenta que el amor de Cristo está vigente en cada sonrisa, en cada esfuerzo, en cada buena voluntad que el misionero pone al hacer su misión. Por que Jesús toca las puertas de nuestros corazones para vivir en él, y quiere quedarse por siempre.

Dos semanas intensas, en la que por momentos se pierde la noción del tiempo y las fechas del calendario, pues cada día tiene su propio afán y un misionero lo vive al 100 por ciento. No se preocupa del mañana que traerá sus propios retos, vive el día feliz por que sabe que ahí, aunque no se pueda ver con los ojos materiales, está la presencia de Jesús en cada una de las personas que hemos conocido y en las situaciones que han acontecido.

50 años del Colegio Stella Maris.
Docentes y Funcionarios del Colegio

Los docentes y funcionarios del Colegio Stella Maris pensamos en un regalo para el colegio. Un obsequio que representara los sentimientos, pensamientos y sensaciones que este colegio significa para nosotros, un regalo de símbolos y significados. ¿Cómo plasmar esta idea en un objeto?

Pensamos en un mural. Hablamos con el Prof. Elbio Canosa. Quién nos enseñó, nos orientó y nos acompañó. Y nos animamos a imaginar, a dibujar, a pintar.Todos juntos, en equipo. Buscando los caminos para comunicar, para agradecer, para decir finalmente - Feliz Cumpleaños. Este lenguaje es de símbolos, el barco de los irlandeses que viaja y llega, la tierra que los recibe y aprende, el trébol que nos identifica, los niños que son la razón de esta casa, la mujer y madre, la casa y el molino - pan.

Este lenguaje es de colores. Los ocres que se fusionan y crecen, se expresan, se buscan, se complementan. Nuestro regalo a la Comunidad Stella Maris es una fiesta de símbolos y color, tratando de estar más cerca del ícono de Edmund Rice.






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