El poder de la música
Hno. Gilmer Peralta, Chimbote

Estimados lectores, he creído conveniente escribir sobre la influencia de la música en la vida ya que desde mi experiencia,puedo decir que es muy importante apreciar, sentir, expresar lo que llevamos dentroy hacerlo parte de nuestra vida de oración personal; no importa si no se tiene el don de tocar algún instrumento musical lo importante es saber apreciar, distinguir y seleccionar. Hay momentos claves donde uno debe dedicar un poquito de su tiempo a la música eso va depender mucho de la persona de su estado anímico, de sus preferencias y otras circunstancias; por ejemplo cuando unose encuentra sólo, triste, alegre, etc. Desde mi experienciapuedo decir quela música es aliviadora y confortante; porque alegra el corazón y vivifica el alma; algunas veces cuando me siento estresado y cansado me acerca a la guitarra o el piano y empiezo a entonar algunas melodías poco a poco me voy sintiendo más relajado con más ganas de seguir viviendo y realizar mis actividades.

Te animo, amig@ a que empieces a apreciar la belleza de la música, ojala para que te sirva como un medio de tu oración y tu trabajo pastoral. Estoy seguro que eso agradará a Dios y espero que esto que te presento te sirva como una reflexión para tu vida y una motivación para que sigas desarrollando tus dones y habilidades en el campo de la música. Nosotros fuimos creados para alabar a Dios! El Señor nos dice en Isaías 43, 21 "El pueblo que Yo me he formado me cantará alabanzas."

Por ello he creído conveniente presentarles algunas definiciones de música, y su importancia para que expreses tu sentir en una alabanza al Señor.






 

¿Qué es la Música?

La música es una de las artes más inspiradas: sus ritmos, melodías, armonías, su dinámica, la contraposición de sonidos y su colorido permiten expresar un sinnúmero de sentimientos y estados anímicos. Su poder radica en que penetra directamente el alma y el subconsciente sin pasar por la mente y produce determinados estados anímicos. De acuerdo a su contenido, la música tiene el poder de inspirar los sentimientos más nobles y elevados o por lo contrario activar los deseos más pecaminosos y oscuros.

Un acompañamiento melódico musical acompañó desde siempre la oración y el servicio a Dios. El rey David, que vivió mil años antes de Cristo y fue bendecido por Dios con un talento poético muy especial, compuso sus inspirados himnos - salmos acompañándose con el laúd. David, ya coronado rey de Israel, introdujo el canto de salmos en los oficios religiosos e instauró oficialmente el rol y la participación de cantores y músicos en el Templo de Jerusalén. Su gran éxito se tradujo en el uso de los salmos en los oficios religiosos tanto en el Antiguo Testamento como en los de la era cristiana. Hasta hoy día, los salmos de David embellecen los oficios Ortodoxos, musicalmente instrumentados sobre todo por compositores religiosos Rusos.

Las Sagradas Escrituras promueven un canto tranquilo que inspira a la oración. Por ejemplo el Apóstol Santiago aconseja: "Quien siente enojo, que rece; quien se siente feliz que cante salmos." Lo mismo dice el Apóstol Pablo: "Nútranse de salmos, proverbios y cantos, enalteciendo al Señor en sus corazones.

El filósofo griego Platón (427-347 AC) dice en su obra "La República" que Dios creó en el hombre la predisposición a combinar sonidos no de una manera aleatoria cualquiera, sino copiando las armonías del mundo espiritual.

Aristóteles (384-322 AC) señala la importancia de la música en la educación de los jóvenes. En su obra "La Política" dice: "la influencia de la música es tan grande que sus distintas formas y géneros pueden clasificarse de acuerdo a sus efectos sobre el carácter del ser humano."

La música no sólo es entretenimiento sino también una cierta forma de prédica. Siempre expresa la cosmovisión de los compositores y puede ser un arma muy fuerte tanto para el bien como para el mal. Dios influye sobre el estado espiritual de las personas a través de música que compusieron autores bien intencionados e inspirados por Él. Pero Satanás también intenta hacer lo propio con las personas que han renegado de Dios. A la hora de elegir, el buen cristiano debe saber distinguir entre lo bueno y lo

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