Hermanos para dar una mano...

“Dar una mano” (también “echar una mano”) es una expresión que la Real Academia Española define como ayudar, colaborar, servir en momentos de necesidad o aprieto. Esta locución, además de rimar con hermano, me ayuda muy bien a definir la vocación de un Hermano Cristiano. Después del devastador tsunami de diciembre, nuestro Líder Congregacional, Hermano Philip Pinto, reaccionó inmediatamente guiado por el sentimiento de “dar una mano” en aquellas zonas de Asia donde los Hermanos estaban llamados a servir. En una carta circular nos indicó diversos modos en los que podríamos ayudar, los que viven muy cerca, en India o Birmania, y los que estamos en otros continentes, para quienes la tragedia podría ser sólo una noticia más. Lo importante para nuestra vocación es “dar una mano” y no quedarse “de brazos cruzados”.

El sentimiento que está detrás de toda la vida de acción de un Hermano, es el mismo que habitó en el corazón del Beato Edmundo Rice. Un santo de la caridad es aquel que no omite ninguna oportunidad de manifestar el amor de Dios entre
sus hijos. La vida de Edmundo estuvo llena de ocasiones para demostrar tal amor. Cierto día el comerciante Edmundo Rice realiza los asuntos de su empresa con su normal diligencia. De pronto, caminando por los muelles de Waterford le llamó la atención algo que ocurría en la cubierta de uno de los barcos. Mientras se acercó vio a un joven negro que era brutalmente golpeado por el capitán del barco. Espontáneamente avanzó y agarró el brazo del capitán, levantado en el aire, listo para dar otro golpe.

¡Basta, Señor!'
‘Y a usted qué le importa,' dijo el capitán bruscamente. Edmundo pensó rápidamente: Legalmente el capitán tiene razón. No tengo derecho para intervenir. ‘Pero va a ser inútil para usted si lo trata así'. ‘Lo trataré como quiero' contesta el capitán. ‘Soy su dueño — es mi esclavo'.

La boca de Edmundo se apretó mientras reprimía su ira. Las legalidades que permiten la esclavitud son, en la opinión, inmorales, pero son parte del sistema y golpear esclavos es lícito. Pero Edmundo se siente impulsado por algo que viene de su corazón que no puede esperar otro segundo más. ‘Es su esclavo pero por poco tiempo. Ponga usted su precio'.

Y así, lo que comenzó como un día normal terminó con una nueva responsabilidad y un amigo nuevo. ‘Johnny el Negro' era el nombre del chico cuando fue vendido a Edmundo. Luego su nombre sería legalmente registrado como John Thomas.

Mientras Edmundo andaba a su casa con el agradecido Johnny el Negro se pregunta sobre su acción impulsiva, él mismo está sorprendido de las consecuencias a las que lo conduce su corazón. ‘Dios mío. ¿Qué he hecho? Acabo de comprar un esclavo y yo detesto la esclavitud. ¿Por qué estuve tan precipitado? ¿Qué va a pasar a Johnny ahora?

Y sin embargo la paz prevaleció en su espíritu. La historia continúa con la liberación de Johnny, quien se convirtió en un próspero comerciante, un correcto caballero cristiano que al morir dejó una buena cantidad de dinero al convento de las Hermanas de la Presentación.

Me interesa ahora conversar con los jóvenes que conocen esta historia y conocen a los Hermanos Cristianos ¿Alguna vez has sentido un impulso que viene de tu corazón y te conduce actuar de modo tal que alivias, ayudas, mejoras las vidas de tus hermanos del mismo modo que Dios ama a sus hijos e hijas? ¿Has pensado que dar una mano al mundo es algo que te haría feliz y valdría más que la satisfacción económica o el privilegio? Bueno, quiero que pienses y ores — es decir consultar con Dios — si es que en tu corazón no hay un impulso similar al de Edmundo y que te pueda conducir a tomar la decisión de ser uno de los Hermanos Cristianos, aquel grupo humano que desea continuar la visión y la obra que Edmundo inició hace 203 años.


• Nuestro programa de Formación está abierto a jóvenes de los países de América Latina donde los Hermanos y la Familia de Edmundo Rice ejercen su ministerio: Argentina, Bolivia, Paraguay, Perú y Uruguay.

• Debes ser un joven mayor de edad, con estudios secundarios concluidos, con un carácter abierto y dispuesto para vivir las exigencias del apostolado y la vida comunitaria de un Hermano.

• Lo más importante es que tengas un espíritu de fe, que viene de la práctica de la vida cristiana, la generosidad hacia los pobres y el querer compartir tu vida entre los niños y jóvenes más necesitados de nuestro continente.

• Nuestro programa de Formación incluye una etapa de conocimiento mutuo en el que vives con tu familia pero estás cerca de un Hermano o Miembro de la Familia de Edmundo Rice. Después viene un año de Aspirantado en el que vives en una comunidad para aprender la vida del religioso, otro año de experiencia pastoral intensa o Postulantado y finalmente el Noviciado que es un tiempo privilegiado, donde en medio de la mayor quietud espiritual adquieres todas las cualidades para una vida de servicio y oración.

• Puedes obtener más información en nuestra página: http://www.familiaedmundorice.org

• O puedes escribir con tus inquietudes a: vocacionescfc @ gmail.com


Vista de alumnos del Colegio Stella Maris, Montevideo al Bañado Tacumbú Asunción

En septiembre 2004 llegaron Alejandro Sciarra, Martín Scheiner, Florencia Surraco, Gabriela García, Mercedes Pittamiglio, Guzmán Rodríguez, Ignacio Capurro, Ignacio Miraglia, Rodrigo Jiménez, Florence Cook, Gonzalo Irigoyen, Juan Pintado, Jorge Meoni y el Padre Jorge Presentado para vivir en el Bañado y para prestar un pequeño servicio durante su estadía.
Vinieron para ver cómo es vivir excluidos de la sociedad, para sentir un poco ser marginados. Antes de terminar sus estudios, su preparación para la vida, quisieron aprender ¿cómo vive la otra mitad del mundo? No tenía nada que ver con el turismo, el salir de su país, entrar en una cultura diferente, como es la cultura guaraní y sentir su propia fragilidad entre la gente que tienen tantos dones, pero le falta la plata.
La preparación para la visita quedó en manos de los Catequistas Juan Pintado y Gonzalo Irigoyen. Los Hermanos Eduardo, Juancito, Patricio y Miguel juntos con un grupo de maestras de La Escuelita y Catequistas que forman el grupito Familia Edmundo Rice les acompañaron especialmente para reflexionar sobre la experiencia de cada día. La respuesta del Bañado era excelente, un gran interés. Miryan Díaz, Asunción Servín, Gloria Caballero, Ignacia Martinez. Ricardo Riveros, Artemio Benitez, Gervacia Silvano, Marlene Valdez, Isoliano Caceres, Na Kata Franco les dieron la bienvenida a sus casas, y les ofrecieron la oportunidad de trabajar a su lado en La Escuelita , el Comedor Infantil, en los consultorios, en el Área de Créditos Solidarios, en la Panadería y en el Almacén de Consumo. Participaron en la Fiesta Patronal de San Miguel, se reunieron con el Movimiento Juvenil Bañado y se realizó un Festival Paraguay - Uruguay.
Entre los testimonios aparecen:

Queridos hermanos y hermanas del Bañado Tacumbu, como responsable del grupo que fue a visitarlos desde Montevideo debo decirles que estoy profundamente agradecidos. Las atenciones, el cariño, la responsabilidad con las cuales atendieron a los jóvenes me hicieron sentir confiado y tranquilo en todo momento. Los jóvenes que compartieron la experiencia volvieron felices, transformados.
Como persona que compartí sus vidas y quehaceres durante estos días maravillosos detx decirles que mi vida cambió. Esta experiencia fue liberadora, en muchos aspectos para mi. Quiero contarles que gracias a ustedes he vuelto a soñar. Que la esperanza se ha fortalecido. La dignidad, el coraje, la solidaridad con la que ustedes viven me recordaron que otro mundo es posible. Que la promesa del Resucitado de estar entre nosotros hasta el fin de los tiempos es real. Que los excluidos de este mundo guardan con celo un tesoro que si se perdiera la vida ya no tendría sentido.
Sueño con un mundo sin marginación ni exclusión. Sueño con un mundo donde todos compartamos la pobreza digna. Donde nadie sufra necesidades insatisfechas. Sueño con un mundo donde niños, jóvenes, adultos, ancianos, sean personas dignas construyendo en comunidad su destino. Sueño muchas cosas y las vuelvo a soñar como cuando era joven porque ustedes me hacen soñar. Desde lo mas profundo de mi corazón, gracias.

  Juan Pintado

Sin duda fue la experiencia más fuerte de mí vida. “Cruzar la raya” hacia una realidad tan diferente y tan dura y ver su forma de encarar su situación y sus problemas, me hizo replantear muchos aspectos de lo que era mi vida antes de ir a Paraguay. Ellos son el máximo exponente de las enseñanzas del Nuevo Testamento, aprenden y viven día a día cada uno de los valores que se transmiten en él. Si bien son pobres materialmente, me di cuenta que son mucho más ricos que yo en valores. Realmente es una experiencia que le deseo a todo el mundo, estoy convencido de que hasta el más frío y duro volvería conmovido y cambiado.
Es sorprendente su Fe, su hospitalidad, su cariño, su solidaridad, su fuerza y ganas para salir adelante, su dedicación al Bañado, su alegría y muchas cosas más. Desde los niños más chicos, hasta el señor más anciano viven siempre estos valores.

  Juan Ignacio Miraglia.
Fue el primer día en que uno de nuestros amigos Uruguayos, Nachito, compartió conmigo el aula, mis alumnos y una experiencia tan sencilla y hasta cotidiana para un educador, pero tan enriquecedora. La satisfacción de haber logrado que un niño cambie su rostro de frustración por no entender como realizar una tarea a un rostro sonriente y seguro al punto de atreverse él mismo a enseñar a otro compañerito, en ese momento no sabía quién estaba más contento si el niño o Nachito.
 

Sofía

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