| ¿Cómo funciona una comunidad eclesial de base? | Hno. Juancito Casey |
Se junta un grupo de vecinos de un barrio para ‘rezar con la Biblia '. Casi todos son mujeres, madres de familia y se reúnen una vez por semana, a eso de las seis u siete de la tarde, por una hora o más. El número de integrantes en una CEB en el Bañado de Tacumbú oscila entre 6 y 12 personas, más o menos. Son 10 o 12 CEBs en toda la parroquia y existe el sueño de tener más. Este ‘rezar con al Biblia' los lleva a hablar muchas veces de sucesos en la comunidad, en la parroquia, o en la sociedad en general. Un ejemplo de esto: Una noche nos reunimos como de costumbre en una casa- realmente fue al aire libre- y tomamos como texto la visita de María a su prima Isabel según el evangelio de San Lucas. Después de un rato de reflexión compartida sobre esto hecho los participantes empezaron a hablar de la mujer hoy día en la sociedad Paraguaya, y en concreto de hablar de la mujer en el barrio del Bañado de Tacumbú: la mujer a veces maltratada, la mujer pobre que tiene que salir a trabajar a juntar cartón, plástico, botellas etc para reciclar para poder así ganar algo para alimentar a sus niños, la mamá de familia con un hijo en la droga etc. |
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Participando en una CEB “me ayuda a valorar mi rol en la Iglesia y a trabajar con empeño en mi comunidad y a sentirme seguidora de Jesús cuando le doy una mano a algún necesitado” dice una señora. Continua diciendo que “cuando participamos activamente en la CEB nos ayuda a encontrarnos como hermanos a través de la Palabra de Dios. Participación en la CEB es una llamada de Dios a nosotros. Esta participación ayuda a ser solidario con los vecinos cuando dejamos que la Palabra de Dios obre en nosotros, y a compartir esa Palabra en una reunión de la comunidad ayuda a mejorar la comunicación entre nosotros”. |
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llega mucho; no nació en un lugar de lujo, fue humilde y está muy cerca de nosotros.¡Que grande es Dios pensar en nosotros! No hay discriminación de parte de él, todos somos iguales. Pensando en mí CEB y en mí barrio tengo el sueño de tener un centro comunitario propio donde se puede reunirnos para dialogar, hacer algún beneficio para alguna a necesidad, hablar de problemas.”Dice otra que la CEB es la Iglesia , es parte integral de la parroquia. Verdad que sí. Promoviendo y participando en las CEBs es una opción especifica de la Parroquia de San Felipe / Santiago y San Miguel, totalmente apoyados por el párroco. |
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tres días a la semana, un muchacho estudiante de medicina quien teniendo compromisos como practicante en un hospital de la ciudad se dio tiempo para apoyarnos y estar con los niños. No es fácil realizar este tipo de trabajo, pero cuando uno tiene la vocación de servicio y pone de su parte lo hace con gusto y se siente realizado; Graciela, una asociada, nos dijo que le gustaba este tipo de trabajo por que se siente recompensada por el Señor, ella recuerda siempre esta frase de Edmundo: “Lo que hagamos por Dios, por más pequeño que sea, estemos seguros que Él no lo dejará sin recompensa”. Estar acompañados de otras personas que nos ayudaron en determinados días fue muy interesante para nosotros pues recordábamos lo que el Beato Edmundo Rice había pasado en sus inicios, y esto hizo que viviéramos nuestro compromiso fuertemente, buscando la forma de ayudar a los niños en el proceso de aprender, todo resultó un reto a seguir. Pudimos percibir en los niños también una gran falta de valores, no por culpa de ellos, quizá por que no les enseñaron sus padres y profesores, como por ejemplo el respeto o el saludo, por lo tanto no sólo enseñamos conocimiento, si no también la práctica de valores. Ellos deben aprender a respetar a sus compañeros y profesores, a cooperar, a mantener el aula limpia, compartir, orar…todo ello si se lo enseñamos lo llevarán a la práctica. Durante éstas semanas ellos han estado aprendiendo estos valores y los ponían en práctica con sus profesores. Había una niña en segundo grado que tenía problemas de hiperactividad, no se quedaba tranquila y empezaba a jugar y fastidiar a sus compañeros, el Misionero le pedía que se quedara tranquila y le entregaba trabajos y prácticas, pero ella no entendía y no hacía caso, más de una vez el profesor se le acercaba y le enseñaba personalmente la clase, dejando por algunos momentos solos a los demás alumnos, la niña aprendía pero se olvidaba al instante y decía que no sabía, que eso no se lo habían enseñado antes. Una vez le pidieron que escribiera el abecedario, pero como no lo sabía sus compañeros le dijeron que estaba pegado en la pared, ella empezó a copiarlo pensando que nadie se daba cuenta, después de algún momento se le acerca el Misionero preguntándole por la tarea, contestó ella que ya estaba lista y que sabía toda la lección, pero él se dio con la sorpresa que no sabía lo que escribía, llegó solamente hasta la ¡b ! y reconocía algunas letras más. Como no pudo responder le dijo al Misionero que sólo quería pintar y hacer dibujos, eso nada más. Hubo el caso de otra niña en cuarto grado, durante la clase de Religión el profesor repartió estampas de san Martín de Porres, pues ese día estudiarían su vida, la niña dijo que le gustaba la imagen pero le daba temor recibirla y que su papá la viera, ella fue invitada también a participar en el baile de clausura de la misión pero no aceptó pues su papá no permite que ella baile, al final nos contó que la familia pertenece a una secta evangélica... |
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Encontrarse frente a realidades como estas son experiencias realmente fuertes para un educador, e importantes al mismo tiempo por que abren nuevos horizontes en la vida de cada Misionero; a la pobreza material acompaña la pobreza espiritual y cultural, de las cuales a veces parece que no se puede salir, que es una cadena que se repite de generación en generación, como un muro que se levanta entre ellos y el futuro. La tarea está en nuestras manos, viendo la forma de apoyar mejor a los niños sabiendo cuál es la necesidad primordial de ellos. Sabemos que la vida nos presenta cada vez nuevos |
desafíos y cada nuevo reto es una forma de vivir, hoy más que nunca nos damos cuenta que los obreros son pocos y que la cosecha es abundante. Ojala cada momento de nuestras vidas podamos descubrir la presencia de Jesús y no sólo le digamos Señor de palabra, ya que la fe y el seguimiento de Cristo no tendría sentido sin un auténtico deseo de servicio y entrega a los que más lo necesitan, y como seguidores de Edmundo, ayudar a los marginados de la sociedad, a ver la vida con nuevos ojos, contando con nuestras fuerzas y la ayuda de Dios podremos lograr una vida mejor para todos, y hemos trabajado en este espacio de la geografía de América Latina, un lugar donde, a pesar de las adversidades sociales y naturales, cada día pueda crecer la semilla de la vida. Gilmer Peralta, Santiago Quispe, Carlos Flores y Bruno Rodríguez (Novicios) |