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Ángeles en la Arena En el Programa de Formación de los Hermanos Cristianos en América Latina, en la fase que llamamos Postulantado, al postulante le corresponde desplegar un servicio comunitario en favor de los más pobres, este cometido pastoral debe realizarse en escuelas donde sea realmente necesario nuestro aporte. Desde hace unos meses atrás, había escuchado hablar entre los Hermanos de San Luis, un pueblo joven o villa miseria en Chimbote, en el desierto del norte del Perú. Después de mis vastas y prolíficas vacaciones, anclé en Chimbote el 11 de marzo, con cauteloso aguardo y deseos de conocer San Luis y desplegar allí mi aventura pastoral. |
paredes de cartón. Hablamos de nuestro deseo de apoyar a los niños que estuvieran con bajo nivel académico y muy gustosamente nos ofreció y mostró unos salones donde podríamos ejercer nuestra labor, posteriormente fuimos visitando las distintas secciones de primer, segundo y tercer grados, donde percibí una gran cantidad de niños en cada aula. Con cada una de las maestras conversamos brevemente y las propusimos una pequeña reunión a horas de recreo. Al final del recreo, después de tener la reunión con las profesoras, ya estaba todo arreglado y distribuido, iniciaríamos el siguiente día. Me dio mucha alegría al verlos salir de sus aulas con sus mochilas que muy trabajosamente las cargaban y unos pocos, asustados, se acercaban muy cautelosamente. Ese día lo pasé excelentemente, conocí a nueve niños, tres de cada sección (primero, segundo y tercero) conversamos sobre su familia y |
| En el desolado yermo retoña una ciudad: esa es San Luis, situada al sur de Chimbote y conformada por un gran número de asentamientos humanos que frecuentemente, carecen de servicios necesarios para la supervivencia como: agua, luz y desagüe. Sus moradas sencillamente construidas, la gran mayoría de esteras y triplay como es el caso de “Las Delicias”, y un menor porcentaje de material noble (ladrillos o bloques de cemento). |
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también les hablé de mí, de dónde soy y cómo llegué a estar con ellos. Muy entusiasmados me llevaban de la mano a horas de recreo y a sus amiguitos les decían con orgullo, “mira, él es mi profesor”, y ellos solo me miraban como a un extraño y luego se retiraban. Cierto día encontré una niña que me dijo muy triste: “Profesor, no quiero ir a las clases”, le pregunté “¿por qué?”.
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“Las Palmas” es uno de los muchos asentamientos humanos que conforman San Luis, y quizás uno de los más pobres y sencillos, ahí esta situada la escuelita, revestida de triplay y panel cemento, con un recinto de esteras o caña tejida. Ofrece educación inicial, primaria y está implementando secundaria (hasta ahora tercer grado), el grupo de docentes que laboran allí, comenzando por el director Carlos, hacen lo posible para mejorar su condición y dar una mejor atención a los niños. Eran alrededor de las 9:00 de la mañana del martes 15 de marzo, el astro rey desprendía sus refulgentes y lustrosos destellos, la brisa suave lisonjeaba nuestros rostros, los niños corrían como quien se desespera ante un alarmante temblor y los profesores nos miraban indiscretamente y musitaban murmullos, cuando el director de la escuelita se acerco, nos recibió con mucha amabilidad y nos invitó a pasar a su oficina, un huidle rincón con |
Solo se mantuvo callada e inclinó su cabeza mirando la estéril arena. Procuré que me exprese el por qué, y después de muchos intentos, me confesó que tenía problemas en casa. Después me di cuenta que los verdaderos infractores eran los padres: Margarita recibía a veces severas represiones, algunas con injustificada violencia, y estas la perjudicaban aun más. Me sentía llamado a conversar con sus padres, y con la ayuda de su profesora, que los pudo contactar, mejoró la situación. Al pasar un mes y una semana, caí en la cuenta que si ellos seguían saliendo de sus clases en las mañanas para nivelarse conmigo, se atrasarían peor y no entenderían lo que estaba haciendo su maestra en las horas que ellos estaban fuera de sus aulas, entonces, después de conversar con el director Carlos, se vio conveniente que los mismos chicos vinieran en la tarde y tomarían las clases de |
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