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Crónicas de un errante: “jajo hecha pevé … Paraguay” Mientras la noche avanza y el día cede, la partida y despedida nos llenan de melancolía….las vísperas han llegado y la partida, volteando la esquina, aguarda en aquel vehículo que otrora nos incorporaba a esta patria guaraní y ahora nos arranca en súbita marcha. …Es mi segundo año dentro de la Congregación de Hermanos Cristianos, formalmente mi tiempo de postulantazo. Tiempo para reflexionar sobre mi vocación y tocar más de fondo la vida de un hermano; junto con Ever y Elmer (postulantes), este año nos tocó pasa esa experiencia en Asunción, Paraguay. Estando allí debíamos reforzar y afirmar nuestra vocación mediante nuestra inserción en diferentes apostolados, como la catequesis en el Bañado Tacumbu o en la pastoral de adolescentes infractores… |
…En un día de mucho sol a mis niños, de catequesis, fui presentado y tras pasar un rato…ya me encontraba con ellos jugando, haciendo malabares para mantenerlos entretenidos y vaya si fue duro robarles la atención. Sábado tras sábado caminaba hacia ellos paseando por la calles, o haciendo trampa, tomaba el colectivo y es que tras el almuerzo…rico viene el sueñito. Recuerdo claramente, como nos reuníamos cada jueves para alistar la charla del siguiente sábado. Entre risas, y una que otra falta al horario de llegada, nos preparábamos para dirigir, mediante algunos consejos, por pocos minutos la dirección de sus pequeñas vidas. El compartir con mis compañeros de catequesis, este corto período de tiempo realmente fue toda una experiencia; no éramos contemporáneos, mucho menos compatriotas, y para alargar las diferencias hablan un idioma ajeno a mis oídos. |
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El carro seguía su marcha y los recuerdos seguían aflorando, las escenas graciosas de cómo erraba el nombre de algo me hacían esbozar una pequeña sonrisa. Como olvidar las correcciones al hablar de los “coches” y más aún de la mandioca. …La vida en bañado aunque pobre tenía un tono festivo. Y aún las situaciones más terribles no tenían la fuerza de privar la sonrisa de la gente y hacerlos más cordiales con los forasteros. Inclusive los niños que de juguetes carecían, corrían por las esquinas inventando juegos ruidosos que les llenaran de alegría y por momentos escasos olvidar como el destino los ha tratado. |
El día ha llegado y la salida ha arribado… mientras los abrazos se apagan y las despedidas culminan el destino tras 4 escanoles nos da su embestida. Ascendemos quebrados, recordando lo vivido, ascendemos dolidos por los amigos obtenidos. Las ventanas nos muestran los rostros de los que quedan y vemos en sus ojos nuestra profunda tristeza. El bus parte y su vibrar lo vaticina. Apoyado en la ventana fría, veo escaparse la ciudad. Las calles se hacen anchas y se llenan de monotonía, las luces se pierden y dejando a su paso estelas de colores, que se mezclan como flashes en una discoteca. Mi mente los acompaña y retrocede en la marcha y vislumbro por momentos como fue al comienzo. |
Sí, realmente es un pueblo valiente el paraguayo, porque no ha perdido el gusto por la vida tras tantos malos días… Empiezo a desconocer por donde voy, las calles se me hacen irregulares y vacías…¿ya salí?... Es lo que pienso, no aún sigo dentro. Atrás no quiero mirar, trato de imaginarme en mi nuevo lugar, comunidad y misión en Perú. El bus pasa un letrero luminoso de color verde… “Asunción 25Km”. Ahora empieza poner algo de música y sin poder contenerme más recuerdos afloran a mi mente. |
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