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Crecer desde Adentro “Como el águila hembra revolotea sobre sus crías animándoles a tomar los primeros pasos para aprender a volar, los maestros tenemos que asumir el reto de probar nuevas técnicas para ayudar a los educandos a pensar crítica y autónomamente…” A veces los adultos regalan juguetes educativos a los niños con la esperanza de que sirvan como diversión y a la vez como una experiencia educativa, para estimular su habilidad psicomotriz, su creatividad y su capacidad intelectual en general. Enseguida, se describen dos diferentes maneras de hacer entrega de un juguete educativo a un niño y cuáles son los resultados conseguidos en cada caso. En los dos casos el niño recibe un mismo tipo de regalo: “un equipo de construcción de modelos”. |
Para el niño este primer contacto con el equipo ha sido una experiencia personal que le ha proporcionado la oportunidad de desarrollarse tanto física como emocional e intelectualmente. Además, descubre en alguna medida cuáles son sus capacidades e intereses individuales, un aprendizaje que le servirá como base para seguir descubriendo quién es y qué quiere hacer con su vida. Tiene una experiencia inicial de creatividad y, al ser dejado solo para utilizar el regalo como quiera, puede jugar con él el tiempo que quiera, dejarlo por un tiempo y luego retomarlo, etc., y así aprende a dosificar su tiempo según sus capacidades e intereses. También existe la posibilidad de que el niño transfiera las capacidades y los conocimientos adquiridos a otras actividades en el futuro. |
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En la primera modalidad al niño se le entrega el juguete sin darle ningún tipo de instrucciones. Desde el momento que recibe el paquete se siente libre para disponer de él como quiera. Experimenta la emoción de imaginar qué hay dentro de la caja (¿?). Luego, al abrirla, va conociendo su contenido y manifiesta su alegría o, quizás, su decepción; va descubriendo cada pieza y siente su peso,
su textura, etc.; cuenta el número de piezas que componen el equipo,
encuentra un manual de instrucciones que lo lee o lo deja de lado sin manifestar interés, etc. |
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En la segunda modalidad el que regala le dice al niño: “Aquí tienes un equipo de construcción, te lo voy a abrir”. Lo abre y al niño le indica todo el contenido de la caja, el manual de instrucciones, etc., y aún comienza a construir uno de los modelos más complicados. Puede ser que todo esto le interese al niño, pero, psicológicamente, ¿qué es lo que está sucediendo en su mente? El no ha tenido en ningún momento la
oportunidad de involucrarse íntegramente en el juego de la construcción en cuestión, ni con su cuerpo, ni con su inteligencia, ni con sus emociones. |
Todo esto lo hace antes de intentar construir nada. Luego, viene la emoción de hacer algo con ello. Puede ser más que juntar dos partes semejantes y así sentir la satisfacción de haber podido hacer algo y descubrir que es capaz de manipular el juego por sí solo. El niño ha tenido una experiencia íntegramente activa y los resultados de ella son los siguientes: |
No ha podido probar sus capacidades en una situación nueva, ni descubrir una nueva dirección de intereses para el futuro. Además, puede ser que el niño se sienta disminuido porque no es capaz de hacer una construcción igualmente sofisticada como ha hecho el adulto. Y, cualquier cosa que construya en el futuro se verá pequeña en comparación con lo que fue hecho para él por otra persona. Esta segunda experiencia tampoco ha servido para ampliar su capacidad de enfrentarse con algo nuevo en el futuro. |
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